miércoles, 3 de octubre de 2012

Reserva de Pan de Azúcar


El cerro Pan de Azúcar tiene una altura de 423 mts., y es el punto más alto de los cerros que se acercan a la costa en el departamento de Maldonado. En la cima se ubica una cruz de cemento armado, de 35 mts. de altura , ideada por Juan Zorrilla de San Martín en 1933. Se asciende a ella por una escalera caracol interior que permite llegar al mirador ubicado en sus brazos para apreciar el paisaje hacia los cuatro puntos cardinales. Desde el centro del balneario se llega al cerro por la avenida Artigas, que nace en la rambla de los Argentinos y se prolonga en la ruta 37, conduciendo
hasta la Reserva de Fauna Autóctona enclavada en su falda.
Se recomienda realizar la caminata en horas de la mañana de modo de evitar las horas en que el sol vuelve demasiado agotador el recorrido. Llevar agua, protección para el sol, sombrero y frutas jugosas es aconsejable para un ascenso exitoso. El calzado debe ser cómodo y adecuado para este tipo de terreno. El trayecto se inicia por los caminos de la reserva de fauna, internandose en los senderos interiores que permiten ver las diferentes especies en su hábitat natural. El trazado laberíntico de ellos torna más atractivo el recorrido y cada visitante elegirá por cual transitará en esta etapa. La tranquilidad del lugar hace que la caminata sea placentera observando cisnes de cuello negro, lobos de río, pumas, hurones y venados de campo entre otros. En algunos senderos el camino se hace más angosto y la vegetación se entrelaza dejando pasar apenas unos pocos rayos de sol. Cualquiera haya sido el camino elegido el punto de inicio de la ascensión está junto al área donde se localizan los carpinchos. Vale la pena detenerse allí un momento para observarlos.
Un camino hacia la izquierda es el regreso marcado para aquellos que no tienen intención de subir el cerro. Comienza entonces el primer tramo de una escalada que en total llevará una o dos horas, según el ritmo de cada visitante. Se gira hacia la derecha y se divisan claramente unas flechas rojas marcadas en las rocas indicando el sentido a seguir. Hay que prestar atención a ellas para no perderse. Más adelante el camino deja de estar marcado y sólo una senda se abre en el monte para indicar la subida. Las piedras se hacen más grandes, algunas hay que treparlas, otras hay que rodearlas para poder continuar. Los árboles se ubican a ambos lados, la sombra es permanente en este tramo. Hay que tener precaución con las rocas para no resbalar, pequeños hilos de agua descienden sobre ellas.
El camino se hace cada vez más difícil, el monte de eucaliptos termina y ya no protege del sol, las rocas son más grandes. La vista desde aquí es increíble, se puede ver la costa, la ciudad, el castillo de Piria y en los días claros también es posible divisar Punta del Este. Es un buen lugar para detenerse y apreciar el paisaje. Hay que recargar energía porque todavía queda camino para recorrer. Hacia arriba se destaca la cruz que parece ubicarse cerca, pero el camino continúa y aún la cima no aparece. Luego de unos minutos el ascenso es menos empinado y la caminata requiere menos esfuerzo. Un trayecto rectilíneo es el preludio para llegar hasta los pies de la cruz. Es buen
lugar para sentarse en el pasto, tomar algo fresco y sentir el viento dominando en la altura. Para los que aún tienen energía la invitación es subir hasta los brazos de la cruz para observar desde allí todo el entorno. El descenso se realiza por el mismo camino, siendo más fácil y rápido. Hay que tener precaución con las piedras sueltas para evitar caer, controlando la velocidad que se adquiere en la bajada.
Para no perderse no hay que descuidar las rocas pintadas. Es recomendable conseguir algún palo resistente que sirva de apoyo a la hora de descender. Luego de cruzar el monte de eucaliptos la reserva de fauna parece acercarse rápidamente. El parador que se ubica en la ladera del cerro o
las mesitas que debajo de las sombras de los arboles invitan a descansar pueden ser una excusa para apreciar el cerro en su plenitud. Mirar ahora hacia la cima permite valorar el esfuerzo realizado.
Reserva de Fauna Autóctona
Una de las laderas se convirtió hace una centuaria, por decisión de Don Francisco Piria, fundador de Piriápolis, en una inmensa cantera que proveía de sólidas rocas de granito para la construcción del incipiente balneario. Las obras fueron de tal magnitud que ofrecían trabajo a más de 500 obreros. Se desarrolla en sus laderas una actividad zoológica que se originó en 1980 con la creación de la Estación de Cría de Fauna Autóctona por parte de la Intendencia Municipal de Maldonado. Se han aprovechado convenientemente los vestigios de la vetusta actividad, utilizándose caminos y construcciones que fueron adaptadas para su nueva función.
Ñandú - RHEA AMERICANA
(El ave de mayor tamaño del continente americano) Esta institución zoológica desde su fundación ha fijado un conjunto de objetivos relacionados a la problemática de la fauna y flora nativos. En una extensión relativamente pequeña, 86 has. pero adecuada para los cometidos establecidos, se desarrollan proyectos y experiencias, exclusivamente con fauna autóctona, ofreciéndole solícita atención a especies silvestres que están hoy en proceso de extinción en toda su distribución geográfica, que se hallan extinguidas o aproximándose a esa crítica situación. Paralelamente a la evolución de proyectos, se logra el acrecentamiento del material proveniente de la investigación sobre comportamiento, profundizando en las biologías reproductoras, lo que permite la elaboración de publicaciones de carácter científico sobre especies amenazadas. Luego de cuatro años de investigación, en 1985 se edita un completo estudio del comportamiento del venado de campo "Ozotoceros bezoarticus". En 1988, "Nidificación y nacimiento de Caimán latirostris, yacaré de hocico ancho", donde se detallan luego de la ubicación de dos nidos en la naturaleza, materiales utilizados, disposición de los mismos; cantidad, ubicación, pesos y medidas de los huevos, incubación controlada y posterior nacimiento de individuos de esta comprometida especie.
Chaja - CHAUNA TORCUATA (Ave de bañado incubando)
Se hallan prontos a publicar trabajos relacionados al nacimiento de seriema "Cariama cristala", y otros sobre el venado de campo, yacaré y ñandú. Varios son los proyectos que se desarrollan actualmente en la Estación, que dispone de más de 600 animales nativos. Año a año son superados los porcentajes de natalidad, comenzando a procrearse nuevas especies y aumentando los nacimientos de especies ya adaptadas. Entre las especies de mayor trascendencia, la Estación posee venado de campo, yacaré, lobo de río, gato de pajonal, paca, oso hormiguero, seriema, hurón, cisne de cuello negro, gato montes, ganso blanco, coendú, pato criollo, puma, zorro de dos especies, carpincho, águilas y búhos de varias especies, tortugas, ofidios de varias especies, ñandú, armadillos, patos de varias especies, flamencos, cigüeñas, gallaretas, pavas de monte, bandurrias, mano pelada y pequeñas aves. Por su trascendencia, se describirá brevemente el proyecto con el venado de campo en lo que se denominó "OPERACIÓN VENADO DE CAMPO".

Carpincho - HYDROEHAERUS HYDROCHAERUS
(El mayor roedor del mundo) El plan comenzó en 1980 con esta especie al borde de la desaparición en toda su dispersión geográfica. Los ejemplares para iniciar el pie de cría se obtuvieron de una población salvaje del norte del país: se trabajó cuidadosamente, sobrellevando las dificultades de una experiencia sin antecedentes. Actualmente los ejemplares suman 31 están registrados en Alemania (Zoo. Berlín) quién lleva el registro mundial de la especie, informándose desde esa Institución que el rebaño de la Estación de crías es el mayor del mundo en semicautiverio. Ya se concretaron cuatro grupos paralelos con ejemplares nacidos en la Institución: en Santa Fé - Argentina; San José, San Carlos y Trinidad- Uruguay. En el año 1990 se inaugura la primera sala en el país para proyección de medios audiovisuales y conferencias, beneficiando a los 300.000 visitantes que ingresan anualmente, incluyendo a miles de estudiantes escolares, liceales y de otras especialidades superiores que llegan de todos los puntos del país.
Bañado en la estación de cría de Piriápolis
En 1985 se ha concretado un convenio entre la Asociación Cristiana de Jóvenes y la Institución, para la realización de un proyecto sin antecedentes en el Uruguay, donde se unen una institución oficial y una privada para el logro de objetivos que permite al grupo de jóvenes, realizar una interesante experiencia donde combinan el trabajo con las vacaciones. La Intendencia provee alimentación, alojamiento y asesoramiento. La Asociación Cristiana de Jóvenes se comprometió a organizar, coordinar y supervisar los diferentes grupos de jóvenes, poniendo además para cada uno de ellos un director responsable, asegurando de esta manera un seguimiento moral y pedagógico a lo largo de cada período y para cada grupo. Los jóvenes trabajan en variadas tareas de apoyo a la Estación en horas matutinas y además cumplen la función de guías para los grupos de visitantes, asesorando e informando sobre las costumbres de la fauna en horas vespertinas. También la Estación es tomada como lugar de visita permanente por los Scouts del Uruguay. Periódicamente llegan grupos de 20 a 30 grupos de jóvenes que permanecen un mínimo de 2 días acampados en zonas preestablecidas. Se interioriza a los niños sobre características y comportamiento de las especies que aquí se encuentran, siendo la Estación de cría un excelente lugar para iniciar una labor de respeto a la vida animal, vegetal y a la naturaleza en general.

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